Bruselas financia un cable submarino de 93 millones para La Reunión
El proyecto ReuNION conectará la isla francesa de La Reunión con Sudáfrica mediante 16 pares de fibra y 320 Tbps, con más de la mitad del coste cubierto por fondos europeos.

La Unión Europea va a financiar un nuevo cable submarino de 93,1 millones de euros para conectar la isla de La Reunión, región ultraperiférica francesa situada a unos 9.000 kilómetros del continente europeo. Lo cuenta Xataka Móvil a partir de la ficha del proyecto publicada por la Comisión Europea, y la operación tiene más trasfondo del que parece: es una jugada de soberanía digital en el océano Índico.
Por qué hacía falta un cable nuevo
Aunque asociamos internet a las antenas móviles o a los satélites, casi todo el tráfico mundial de datos viaja por cables tendidos en el fondo del mar. Son infraestructuras críticas y, a la vez, prácticamente invisibles: sostienen la nube, las comunicaciones internacionales y buena parte de la actividad económica diaria.
En el caso de La Reunión, el problema es de caducidad. El cable SAFE, uno de los dos enlaces principales de la isla, llegará al final de su vida útil en apenas tres años. Sin alternativa, el territorio quedaría dependiendo de un único enlace moderno, el cable METISS, operativo desde 2018. Depender de un solo cable es un riesgo evidente: cualquier corte accidental —un ancla, un corrimiento en el lecho marino— dejaría a cientos de miles de personas con la conectividad comprometida.
Qué es el proyecto ReuNION
La respuesta se llama ReuNION y se articula como una colaboración público-privada. El presupuesto asciende a 93,1 millones de euros y, según la información recogida por Xataka Móvil, la aportación comunitaria cubre más de la mitad del coste. Esa participación es la que convierte el proyecto en algo más que una obra técnica: Bruselas quiere infraestructura propia en una zona donde el control de los cables se está concentrando en manos de las grandes tecnológicas, que en la última década han desplazado a las operadoras tradicionales como principales propietarias de estos tendidos.
En el plano técnico, el cable contará con 16 pares de fibra óptica y una capacidad teórica de 320 terabits por segundo. Un par de fibra es, simplificando, un canal de transmisión formado por dos hilos, uno para cada sentido; cuantos más pares, más capacidad total y más margen para repartirla entre distintos operadores. Desde Orange señalan que cada par ofrecerá unos 20 Tbps y que la vida útil prevista es de al menos 25 años.
Toda la cadena de despliegue se mantiene bajo firma europea: Alcatel Submarine Networks se ocupará del diseño y la fabricación, Orange Marine del tendido en el mar y Orange del amarre en tierra.
Reparto de capacidad para evitar monopolios
Uno de los objetivos declarados es la neutralidad del enlace, y por eso participa un consorcio de operadores en lugar de un único propietario. El reparto queda así: Orange gestionará dos pares de fibra; los operadores locales Océinde (Zeop) y Telco OI, uno cada uno; y la entidad pública La Réunion Connectée retendrá doce pares para comercializarlos entre compañías internacionales que quieran usar la isla como punto de paso.
Ese último detalle es la clave del plan. Si la capacidad mayoritaria está en manos de un organismo público que la vende a terceros en igualdad de condiciones, ningún actor privado puede cerrar el grifo ni imponer precios de acceso.
Una primera fase de un plan mucho mayor
El enlace con Sudáfrica es solo el primer tramo. La segunda etapa, valorada en hasta 400 millones de euros, aspira a prolongar el cable hasta Singapur. La idea de fondo es convertir La Reunión en un nudo neutral de telecomunicaciones en el Índico y abrir una ruta alternativa hacia Asia que evite pasos geopolíticamente delicados como el mar Rojo o el estrecho de Ormuz, donde los cables han sufrido incidentes en los últimos años.
Para el usuario europeo de a pie el efecto es indirecto, pero real: más rutas físicas significan menos puntos únicos de fallo en la red que sostiene desde una videollamada hasta una transacción bancaria. Y en un contexto en el que la conectividad se ha convertido en asunto estratégico —desde las alternativas de internet por satélite hasta las subidas de velocidad en la fibra doméstica—, la infraestructura submarina es la pieza que casi nunca se ve pero siempre está debajo.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka Móvil · Fuente primaria: documento original