El CEO de Leapmotor carga contra los robots humanoides: "Caminar es lo más tonto"
Zhu Jiangming defiende robots con ruedas o transformables en lugar de humanoides: solo enseñará el suyo cuando gane dinero, no cuando sepa andar.

La carrera por construir robots humanoides capaces de caminar, correr o dar volteretas tiene un crítico inesperado dentro de la propia industria china. Zhu Jiangming, fundador y consejero delegado del fabricante de coches eléctricos Leapmotor, sostiene que imitar el cuerpo humano es un error de diseño y que las dos piernas son, sencillamente, una forma ineficiente de moverse.
Sus declaraciones, recogidas por ADSLZone, se produjeron después del Leapmotor Technology Day 2026 celebrado esta semana en China. La frase que resume su postura es tan directa como polémica: "¿Por qué hay que caminar? Caminar es lo más tonto".
El argumento de la eficiencia
El razonamiento de Zhu parte de una comparación cotidiana. Recorrer 30 kilómetros en bicicleta exige mucho menos esfuerzo que hacerlo a pie, y si ese vehículo se electrifica, el consumo de energía y el desgaste físico caen todavía más. Si una persona ya sustituye sus piernas por ruedas siempre que puede, pregunta el directivo, ¿qué sentido tiene obligar a una máquina a reproducir la locomoción bípeda?
De ahí su conclusión: un robot debería diseñarse para completar su tarea de la manera más barata y sencilla posible, no para parecerse a nosotros. En esa lógica, los modelos con más recorrido comercial serían los no humanoides: plataformas con ruedas, brazos fijos sobre una base móvil o diseños transformables que adopten la forma que pida cada trabajo.
Es un debate viejo en robótica. Quienes defienden el formato humanoide argumentan que el mundo —escaleras, picaportes, herramientas, mostradores— está construido a medida del cuerpo humano, así que una máquina con esa silueta puede operar en cualquier entorno sin reformarlo. Los escépticos responden que copiar el cuerpo humano implica copiar también sus limitaciones: equilibrio inestable, consumo energético alto y una mecánica endiabladamente cara de fabricar y mantener.
Leapmotor tiene su propio robot, pero no lo enseña
La crítica no llega desde la barrera. Leapmotor ha desarrollado internamente un robot que se encuentra en fase de pruebas e investigación preliminar, aunque Zhu admite que la inversión de la compañía en esta área es todavía modesta comparada con la de sus rivales.
Preguntado por qué no lo mostró durante el evento, el directivo explicó que varios compañeros le propusieron hacer una demostración en directo y que él se negó. Su justificación fue igual de tajante que la anterior:
"Un robot que puede darse una vuelta no cuenta como una habilidad; solo un robot que puede ganar dinero es uno que podemos mostrar".
La frase apunta directamente al formato de vídeo que domina el sector: máquinas bailando, saltando o haciendo flexiones en escenarios controlados, sin que nadie explique qué tarea rentable realizan después. Para Leapmotor, una demostración solo tiene valor si detrás hay un caso de negocio.
Un sector "de uno o dos años"
Zhu también quiso rebajar las expectativas sobre el calendario. Comparó el estado actual de la robótica con el desarrollo de una persona: los robots de hoy estarían en una etapa equivalente a la de un niño de uno o dos años, y no alcanzarían la madurez necesaria para ejecutar trabajos reales hasta que, metafóricamente, "tengan 20 años".
Esa cautela contrasta con el discurso de buena parte de la competencia. Tesla lleva años desarrollando Optimus y lo ha presentado como una pieza central de su futuro negocio, mientras que fabricantes chinos de coches eléctricos como Xpeng también han apostado por el formato humanoide. El patrón se repite: compañías del automóvil que ven en la robótica una extensión natural de lo que ya saben hacer —baterías, motores eléctricos, sensores, software de conducción autónoma y producción en serie.
Por qué importa este debate
La discusión no es meramente estética. Decidir si el robot de fábrica o de almacén del futuro tendrá piernas o ruedas condiciona miles de millones en inversión, la cadena de suministro de componentes y el tipo de entornos donde estas máquinas podrán trabajar. Un robot con ruedas es más barato, más estable y consume menos, pero necesita suelos despejados; uno bípedo promete adaptarse a cualquier sitio, a un coste que todavía nadie ha demostrado que sea sostenible.
El escepticismo de Zhu se suma además a un clima general de voces que piden moderar las expectativas sobre la IA y sus aplicaciones físicas. Con todo, conviene recordar que Leapmotor es una empresa con intereses propios en el sector y que aún no ha enseñado su prototipo, así que su apuesta por lo no humanoide está por demostrar tanto como la de sus rivales.
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Elaborado a partir de información publicada por ADSLZone · Fuente primaria: documento original