Starlink en aviones: qué aerolíneas ya dan WiFi por satélite y cuáles lo prepararán
El WiFi por satélite de SpaceX avanza en la aviación comercial: IAG, Lufthansa o Wizz Air ya tienen calendario, mientras Ryanair y Norwegian se resisten.

El WiFi a bordo lleva años siendo uno de los servicios peor valorados de volar: lento, caro y con una latencia que hace inviable cualquier videollamada. La entrada de Starlink, la constelación de satélites de SpaceX, está cambiando ese escenario y las aerolíneas se han lanzado a equipar sus flotas, según recopila Xataka Móvil a partir del registro de la web especializada StarlinkFlights.
Por qué el cambio es relevante
El WiFi tradicional en aviones se apoya en satélites geoestacionarios, situados a decenas de miles de kilómetros de la Tierra. Esa distancia dispara la latencia (el tiempo que tarda un dato en ir y volver) y limita el ancho de banda disponible, que además se reparte entre todo el pasaje. Starlink, en cambio, funciona con satélites en órbita baja: según los datos que maneja el medio, se alcanzan latencias de entre 20 y 100 milisegundos y anchos de banda de hasta 450 Mbps.
El otro factor que ha acelerado el despliegue es el regulatorio: el principal organismo aeronáutico de Estados Unidos autorizó los primeros aviones equipados con estas antenas en 2025, lo que abrió la puerta a las certificaciones y a los contratos masivos.
Quién lo tiene y quién lo tendrá
La adopción es muy desigual. Solo un grupo reducido de compañías ha completado la instalación en la totalidad de su flota, mientras que otras están en pleno proceso de adaptación en hangares y un tercer bloque se limita, por ahora, a haber firmado el acuerdo.
Entre las aerolíneas con contratos confirmados pero sin instalación iniciada figuran nombres de peso como American Airlines, Korean Air, Asiana Airlines, Singapore Airlines, ITA Airways, Swiss, Eurowings o Gulf Air. En todas ellas, las obras de adaptación deberían arrancar en los próximos meses.
El caso español y europeo
Para el pasajero español, el actor clave es IAG, el grupo al que pertenecen Iberia y British Airways. A finales de 2025 confirmó un acuerdo con SpaceX para ofrecer WiFi gratuito de alta velocidad a todos los clientes de sus cabinas, tanto en rutas de corto radio como de largo radio, dentro de su plan estratégico hasta 2030.
En paralelo, el grupo Lufthansa ha anunciado la integración de Starlink en sus 850 aviones, con un calendario que comenzó en agosto de 2026 y que se prolongará de forma progresiva hasta 2029. Y el bajo coste tampoco se queda fuera: Wizz Air incorporará el servicio a partir de 2027 en sus aviones de nueva generación, convirtiéndose en la primera low cost en dar el paso.
Las aerolíneas que dicen no
No todo el sector ha recibido la propuesta con entusiasmo, y las reticencias vienen precisamente de compañías cuyo modelo de negocio se apoya en los ingresos por servicios adicionales a bordo. Geir Karlsen, consejero delegado de Norwegian Air, explicó a Reuters que la aerolínea no prevé adoptar Starlink a corto plazo porque las condiciones del servicio impiden cobrar al usuario por la conexión.
Ryanair mantiene una postura parecida: su consejero delegado ha cifrado el coste del despliegue en 250 millones de dólares anuales, una cifra difícil de encajar en un modelo basado en tarifas mínimas.
¿Y cómo funciona en la práctica?
Las mediciones de usuarios son dispares. Hay quien reporta en foros como Reddit cifras de 375 Mbps de descarga y 45 Mbps de subida, y quien apenas obtiene unos 20 Mbps en ambos sentidos. La horquilla se entiende mejor si se tiene en cuenta que la conexión se comparte entre más de 300 pasajeros y depende de la cobertura satelital en cada tramo de la ruta.
Si quieres comprobar antes de volar si tu avión llevará la antena, la web StarlinkFlights incluye un buscador en el que basta introducir el número de vuelo o la aerolínea. Es la vía más fiable, porque una misma compañía puede tener aviones equipados y otros aún pendientes durante meses.
El movimiento encaja en una tendencia más amplia de conectividad satelital dirigida al consumidor, que también incluye los cambios en la conectividad móvil y la SIM y la llegada de mensajería vía satélite a los teléfonos. La diferencia es que, en el avión, el salto se nota de inmediato: pasar de una web que tarda medio minuto en cargar a poder usar servicios en tiempo real.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka Móvil · Fuente primaria: documento original