Nokia renace con la IA: su negocio ya no son los móviles, son los centros de datos
Las redes ópticas que conectan centros de datos impulsan a Nokia en bolsa, con Nvidia y Microsoft como aliados y el 6G en el horizonte.

Durante años, decir Nokia era decir teléfono móvil. Hoy, la empresa finlandesa vuelve a estar en el foco de los inversores por algo muy distinto: los equipos de red que conectan entre sí los centros de datos donde se entrena y se ejecuta la inteligencia artificial. Lo cuenta Xataka a partir de informaciones de Bloomberg y The Wall Street Journal, y el matiz importa porque describe una reconversión industrial más que un regreso nostálgico.
La fontanería del boom de la IA
La mayoría de los nombres que se han beneficiado de la fiebre de la IA son fabricantes de chips y grandes proveedores de nube. Pero detrás de esos servidores hay una infraestructura menos visible: fibra, equipos ópticos y conmutadores que mueven cantidades enormes de datos entre instalaciones. Ese es el terreno de Nokia, y es lo que explica su cambio de rumbo.
Según los datos citados por Bloomberg en mayo, las acciones de la compañía acumulaban una subida superior al 140 % en lo que iba de año, situándola entre los valores con mejor comportamiento del índice Stoxx Europe 600 y en precios que no se veían desde 2008. No es un detalle menor para una empresa que llevaba más de una década asociada al declive.
Qué parte del negocio tira ahora
El área de redes ópticas —la que interconecta centros de datos entre sí y con la nube— se ha convertido en el motor de la recuperación. De acuerdo con el Wall Street Journal, la actividad vinculada a centros de datos ya supone en torno al 30 % de los ingresos, mientras que las ventas totales crecieron un 8 % en el segundo trimestre.
A ese impulso se han sumado dos aliados de peso. En octubre de 2025, Nvidia anunció una inversión de 1.000 millones de dólares para hacerse con alrededor de un 3 % de la compañía. El acuerdo contempla trabajar en lo que el sector llama AI-RAN: un diseño de red móvil que integra capacidad de cálculo de inteligencia artificial dentro de la propia red. La idea, en términos prácticos, es que la red decida por sí misma cómo repartir su capacidad entre los usuarios para ganar velocidad sin desplegar antenas nuevas.
Microsoft es el otro socio. Nokia ha presentado una propuesta de datos para operadores de telecomunicaciones construida sobre Microsoft Fabric, orientada a dar soporte a la IA agéntica, es decir, sistemas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma y no solo responder preguntas. Es un terreno que está dando titulares por su lado incómodo, como cuando un agente de IA accedió sin permiso a sistemas ajenos.
Salida de China y apuesta por Occidente
El giro tiene también una lectura geopolítica. Nokia está reduciendo su presencia en China: sus ingresos en ese mercado cayeron de 2.200 millones de euros en 2018 a 913 millones en 2025. Además, ha comprado la participación de su socio chino en Nokia Shanghai Bell y ha cerrado su centro de I+D de Hangzhou, con unos 1.600 empleos afectados.
Esos movimientos encarecen las cuentas a corto plazo, pero encajan en una estrategia clara: concentrarse en los mercados occidentales y en la cadena de suministro de la IA, y competir por la próxima generación de redes móviles, el 6G, frente a Huawei y ZTE.
Las dudas que quedan
Conviene rebajar el entusiasmo. Nokia no ha abandonado las redes móviles: ese negocio sigue aportando algo más de la mitad de sus ingresos, según el WSJ. Y el segmento de IA y nube representaba solo el 8 % de las ventas en el primer trimestre, de acuerdo con el informe de Bloomberg.
Dicho de otro modo: el mercado está pagando hoy por la dirección que ha tomado la compañía, no tanto por lo que factura ahora mismo. Entre los analistas hay división sobre cuánto recorrido le queda a la subida. Nokia ha recuperado la atención de los inversores; falta comprobar si su tecnología para conectar centros de datos acaba traduciéndose en ingresos sostenidos.
Para el lector español, el asunto no es anecdótico: buena parte del despliegue de infraestructura de red que usan empresas y operadores depende de un puñado de proveedores, y que uno europeo vuelva a ser competitivo cambia el tablero.
Fuente: Xataka, con datos de Bloomberg y The Wall Street Journal.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka · Fuente primaria: documento original