Revivía: un agente de IA que rastrea casas vacías en los pueblos de La Rioja
El bilbaíno Antxon Aizpuru ha montado con su socio una empresa que localiza viviendas rurales cerradas con ayuda de un agente de inteligencia artificial, las rehabilita y las alquila.

España acumula casi cuatro millones de viviendas vacías mientras encontrar un alquiler asequible se ha vuelto una odisea en muchas ciudades. Un proyecto nacido en Bilbao ha decidido atacar esa contradicción con una herramienta poco habitual en el mercado inmobiliario rural: un agente de inteligencia artificial que rastrea portales, inmobiliarias y webs bancarias para detectar casas cerradas con potencial. Lo cuenta MuyPymes en una entrevista con uno de sus fundadores.
De un almacén en La Rioja a un modelo de negocio
La empresa se llama Revivía y la impulsan Antxon Aizpuru e Íñigo Añaut. Como suele ocurrir, el origen fue un problema propio: usaban como almacén una casa alquilada en Ausejo (La Rioja) y, cuando los dueños decidieron venderla, se toparon con una dificultad muy común en los pueblos. Comprar un inmueble barato que necesita una reforma importante no es sencillo de financiar, porque hay que sumar dos gastos que la banca no siempre cubre con comodidad.
Añaut acabó comprando la casa, rehabilitándola y volviéndola a alquilar. De esa operación salió la idea de repetir el esquema de forma sistemática: localizar viviendas vacías, captar inversores que financien la compra y la reforma, y devolverlas al mercado como alquiler asequible. La empresa se encarga del ciclo completo, según explica Aizpuru: búsqueda y análisis del inmueble, trámites, reforma, mobiliario, selección de inquilinos y gestión posterior del alquiler.
El tamaño del problema, según el INE
Los datos que maneja el proyecto vienen del último Censo de Población y Viviendas del Instituto Nacional de Estadística, que contabilizó 3.837.328 viviendas vacías en España. La concentración crece cuanto más pequeño es el municipio: el 45% de esas casas estaba en localidades de menos de 10.000 habitantes, donde vive apenas el 20,3% de la población. En los pueblos por debajo de 1.000 habitantes, una de cada tres viviendas estaba desocupada.
Son casas heredadas entre varios hermanos, antiguas viviendas familiares de gente que se marchó a la ciudad o inmuebles con una reforma pendiente demasiado grande para que sus dueños se la planteen. Es decir, viviendas que llevan años fuera del mercado convencional.
Así funciona el filtro automático
La parte tecnológica es lo que diferencia el planteamiento de una compra oportunista al uso. La compañía ha desarrollado su propia herramienta de análisis de localidades e inmuebles y, sobre ella, un agente de IA —un programa que ejecuta tareas de búsqueda y clasificación de forma autónoma— que revisa toda la oferta disponible en La Rioja.
«Ahora mismo tenemos un agente de IA rastreando todas las ofertas de La Rioja en los portales, inmobiliarias de la zona y webs de bancos. Quita los duplicados y nos las ordena según unos parámetros que cruzan el potencial del pueblo (habitantes, colegio, médico, distancia a capital o pueblo grande…). Nosotros hacemos una revisión final y llamamos a las interesantes», explica Aizpuru.
Es una forma de aplicar datos y gestión profesional a un mercado muy fragmentado y poco digitalizado. El criterio no es solo el precio: hace falta demanda potencial de alquiler, posibilidades reales de rehabilitación y servicios básicos en el municipio.
Cuánto cuesta entrar y qué cobra la empresa
El otro lado del modelo son los inversores. La compañía apunta a rentabilidades en torno al 6%, siempre dependiendo de cada inmueble. En una operación tipo descrita por Revivía en sus primeros pasos, la inversión rondaba los 60.000 euros entre compra, reforma y otros gastos, con un alquiler aproximado de 500 euros mensuales y una rentabilidad neta estimada del 6,67%. Son cifras orientativas.
Por su trabajo, la empresa cobra al inversor una tarifa fija de gestión de 4.000 euros más IVA, que incluye búsqueda, burocracia, supervisión de la reforma, selección del inquilino y gestión del alquiler. Si puede, ejecuta también la obra presentando presupuesto junto al resto para que el propietario elija.
El cuello de botella no eran los inversores
Aizpuru asegura que el reto principal no fue captar capital, sino encontrar casas: propietarios con una vivienda vacía en un pueblo dispuestos a venderla. También cuestiona la idea de que nadie quiere vivir en el mundo rural. En algunas localidades hay empleos sin cubrir, opciones de teletrabajo y servicios suficientes, pero no existe oferta real de alquiler.
El argumento del proyecto es que cada vivienda recuperada genera obra para profesionales locales y, después, una familia que consume en el comercio del pueblo o escolariza a sus hijos allí. La filosofía, resumida por la propia empresa: no construir más, sino activar lo que ya existe.
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Elaborado a partir de información publicada por MuyPymes · Fuente primaria: documento original