Baterías de hierro y aire: el acuerdo europeo que quiere jubilar al gas
La startup holandesa Ore Energy suministrará 1 GWh de almacenamiento de hierro-aire a Budget Thuis, el mayor contrato de este tipo en Europa y sin litio ni cobalto.

Europa ha firmado su mayor apuesta hasta la fecha por una tecnología de almacenamiento que no depende del litio. La startup holandesa Ore Energy suministrará 1 gigavatio-hora de baterías de hierro-aire a la comercializadora eléctrica Budget Thuis, en lo que se presenta como el acuerdo más grande de este tipo en el continente, según recoge Xataka.
La noticia importa porque toca uno de los puntos débiles del sistema eléctrico europeo: qué hacer cuando no hay viento ni sol durante varios días seguidos. Hoy, esa brecha se sigue tapando con centrales de gas.
El problema: baterías rápidas para huecos largos
La inmensa mayoría del almacenamiento instalado en las redes eléctricas es de iones de litio, la misma química que llevan un móvil o un coche eléctrico. Funciona muy bien para lo que fue diseñada: soltar energía de forma casi inmediata y cubrir desajustes de unas pocas horas entre lo que se produce y lo que se consume. Es ideal, por ejemplo, para trasladar la generación solar del mediodía a la punta de consumo de la tarde.
El problema aparece cuando el hueco no dura horas, sino días. En un sistema con mucho peso de la eólica, un periodo prolongado de calma —lo que en el sector se conoce como una "sequía de viento"— deja al descubierto las limitaciones de esas baterías. El resultado es doble: por un lado, se acaban encendiendo centrales de gas para cubrir el déficit; por otro, en los momentos de sobreproducción hay que recortar generación renovable porque no existe dónde guardarla.
Cómo funciona una batería de hierro-aire
La tecnología de Ore Energy se basa en un principio químico sencillo: la oxidación y desoxidación del hierro. Dicho de forma llana, el hierro se oxida al descargar la batería y vuelve a su estado original al cargarla, en una reacción reversible que solo necesita hierro, agua y aire. No hay litio, ni cobalto, ni ningún otro mineral crítico de los que Europa importa mayoritariamente.
La otra diferencia clave es la duración. Estos sistemas están pensados para entregar electricidad durante un rango de 24 a 100 horas, frente a las pocas horas habituales del litio. No compiten en potencia instantánea, sino en resistencia: la idea es sostener el suministro durante días, no minutos.
El diseño es modular. Las celdas se agrupan en grandes contenedores que pueden encadenarse para ampliar la capacidad y conectarse directamente a la red, lo que facilita escalar las instalaciones por fases en lugar de construir una planta gigante de golpe.
De un laboratorio de Delft a un contrato de 1 GWh
Ore Energy nació en 2023 como una spin-off (empresa derivada de un proyecto de investigación) de la Universidad Tecnológica de Delft, fundada por Aytaç Yilmaz, Rutil Ozdemir y Yaiza González García. Tras una primera instalación conectada a la red en Delft, la compañía realizó un piloto con la eléctrica francesa EDF entre agosto y noviembre de 2025, en el que mantuvo el flujo de energía durante hasta cuatro días en condiciones reales.
El contrato con Budget Thuis se firmó en junio y se desplegará por etapas: una primera fase de 400 megavatios-hora prevista para 2028, con el objetivo de alcanzar después el gigavatio-hora completo.
Qué dicen las partes
Yilmaz, consejero delegado de Ore Energy, resume así el planteamiento: "Las baterías de corta duración por sí solas no pueden solucionar esto. Desplazan la energía solar unas pocas horas, pero las redes europeas, con un gran peso de la eólica, necesitan un almacenamiento que funcione a lo largo de días, no de horas". Su tesis es que esta tecnología puede sustituir directamente a las centrales de gas que entran en juego durante esos vacíos prolongados.
Desde Budget Thuis, su directora ejecutiva Annemarie Buitelaar enfoca el acuerdo como una protección frente a los vaivenes del mercado: "Para nosotros, se trata de reducir la exposición a los volátiles precios de los combustibles fósiles y, al mismo tiempo, ofrecer a los clientes acceso a una electricidad más limpia y predecible a lo largo del tiempo".
El ángulo geopolítico
Hay un factor que va más allá de lo técnico. Al prescindir de litio y cobalto, Ore Energy sostiene que puede fabricar con una cadena de suministro íntegramente europea, sin depender de China, que domina buena parte del procesamiento de materiales para baterías. En un contexto de tensiones comerciales y de búsqueda de autonomía industrial, ese detalle pesa tanto como las cifras de capacidad.
Conviene, eso sí, mantener la perspectiva: la tecnología ha superado un piloto de meses, pero el primer despliegue comercial relevante no llegará hasta 2028. Hasta entonces, queda por demostrar si los costes y el rendimiento aguantan a escala industrial.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka · Fuente primaria: documento original