El filtro sucio de la secadora puede disparar su consumo hasta un 50%
Un consultor energético recuerda que la pelusa acumulada bloquea el paso del aire y obliga a la secadora a trabajar más tiempo y con más potencia.

La secadora es uno de los electrodomésticos que más electricidad consume en una casa, y buena parte de ese gasto depende menos del modelo que tengas que de cómo lo cuides. Así lo plantea Álvaro Navarrete, consultor especializado en ahorro energético, en un vídeo difundido en redes sociales y recogido por Omicrono: un filtro obstruido por pelusa puede llegar a encarecer el ciclo hasta un 50%.
Por qué la pelusa importa tanto
El funcionamiento de una secadora doméstica se basa en hacer circular aire caliente a través de la ropa para arrastrar la humedad. Ese aire tiene que entrar, atravesar el tambor y salir sin encontrar obstáculos. El filtro, situado normalmente junto a la puerta o en la parte baja del aparato, retiene las fibras que sueltan las prendas durante el secado, y esas fibras se acumulan capa sobre capa.
Cuando la malla se tapona, el caudal de aire se reduce. El resultado es doble: el ciclo tarda más en terminar y el motor y la resistencia tienen que trabajar con mayor intensidad para conseguir el mismo efecto. Es exactamente lo que describe el consultor en su vídeo.
"Procura siempre que tu filtro esté lo más limpio posible. ¿Ves toda esta borrilla? Lo que hace es evitar que circule el aire y te consumirá un 50% más", explica Navarrete.
La cifra que maneja el experto es una estimación divulgativa, no una medición de laboratorio, y variará según el modelo, el grado de suciedad y el tipo de programa. Pero la dirección es clara y coincide con lo que recomiendan los propios fabricantes en sus manuales: limpiar el filtro después de cada uso, retirando la capa de pelusa con la mano y, de vez en cuando, enjuagándola con agua para eliminar los restos de suavizante que la vuelven impermeable.
El programa que eliges también pesa
El segundo consejo del consultor tiene que ver con un hábito muy extendido: seleccionar siempre el programa más agresivo por inercia. Muchas secadoras ofrecen distintos niveles de secado, y la diferencia entre ellos no es menor.
"Sobre todo, utiliza el programa seco en lugar del extra seco", señala Navarrete.
La opción extra seco sube la temperatura y alarga el tiempo de funcionamiento para eliminar hasta la humedad residual más mínima. Tiene sentido en tejidos gruesos como toallas o edredones, pero para la ropa de uso diario suele ser un esfuerzo innecesario: la prenda acaba igual de utilizable y el contador registra bastante menos.
A esto se pueden sumar otros ajustes de sentido común que no cuestan dinero: centrifugar bien la colada en la lavadora antes de pasarla a la secadora, no sobrecargar el tambor —la ropa apelmazada seca peor y obliga a repetir ciclos— y agrupar prendas de grosor similar en una misma carga.
Mantenimiento más allá del filtro
El filtro de pelusa es el punto más visible, pero no el único. Las secadoras de condensación incorporan un depósito de agua que conviene vaciar y un intercambiador o condensador que también acumula suciedad y que hay que limpiar cada cierto tiempo según indique el fabricante. En los modelos de evacuación, el tubo de salida al exterior puede llegar a obstruirse y provocar el mismo efecto de estrangulamiento del aire.
Ese mantenimiento tiene además una lectura de seguridad: la acumulación de pelusa cerca de elementos calientes es una causa conocida de incidentes en este tipo de aparatos, y mantener las vías de aire despejadas reduce el riesgo.
Cuándo el problema es el aparato
Hay un punto en el que la limpieza deja de compensar. Las secadoras con bomba de calor —que reutilizan el calor en lugar de generarlo continuamente con una resistencia— consumen bastante menos que los modelos convencionales, aunque su precio de compra sea más alto. Si tu equipo tiene muchos años y lo usas con frecuencia, merece la pena valorar la sustitución con calma: es la misma lógica que se aplica a la hora de decidir cuándo compensa cambiar la lavadora o el frigorífico.
Mientras tanto, los consejos del consultor entran en la categoría de gestos gratuitos: quitar la pelusa cada vez y bajar un escalón en el programa de secado. Son cambios pequeños, pero aplicados a un electrodoméstico de alto consumo y uso frecuente, se notan en la factura. Algo parecido ocurre con otros mitos domésticos, como el de apagar el termo eléctrico al salir de casa, donde el ahorro real depende del uso concreto de cada hogar.
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Elaborado a partir de información publicada por Omicrono · Fuente primaria: documento original