Suplantan a un experto en ciberseguridad en Instagram para estafar a sus seguidores
Un perfil falso imitó a Pablo F. Iglesias durante cinco horas para captar víctimas con falsas inversiones en cripto. Estos son los pasos para reaccionar a tiempo.

Ni quien se dedica a protegerse profesionalmente está a salvo. Pablo F. Iglesias, consultor y CEO de la firma CyberBrainers, ha contado cómo alguien creó un perfil falso en Instagram con su nombre y su foto para engañar a sus seguidores con supuestas oportunidades de inversión en criptomonedas. El caso, recogido por Computer Hoy, sirve de manual práctico para cualquiera que se vea en la misma situación.
Cinco horas de cuenta falsa
La mecánica es la habitual en este tipo de fraude: el perfil clonado invitaba a los seguidores a sumarse a un grupo de WhatsApp donde, supuestamente, el experto enseñaba a invertir en criptoactivos. Nada de eso existía. El objetivo final de ese tipo de grupos suele ser dirigir a la víctima hacia plataformas de inversión falsas en las que el dinero entra pero no vuelve a salir.
La cuenta fraudulenta estuvo operativa durante cinco horas antes de que Meta la retirase. Puede parecer poco tiempo, pero en redes sociales basta para contactar con decenas de personas. El propio afectado subraya la idea que lleva años repitiendo: nadie es invulnerable en internet, y lo que marca la diferencia no es evitar el incidente, sino la velocidad con la que se reacciona.
Por qué eligen a unas víctimas y no a otras
Iglesias distingue dos grandes modelos de ataque. Por un lado están las campañas masivas y automatizadas, donde lo que importa es el volumen: se lanza el mismo cebo a miles o millones de usuarios con la esperanza de que un porcentaje mínimo pique. Es el esquema clásico del phishing, los mensajes fraudulentos que imitan a una entidad conocida para robar datos o dinero.
Por otro lado están los ataques dirigidos, donde el perfil de la víctima sí es determinante. En su caso se daban dos ingredientes atractivos para un estafador: ser una figura pública reconocible dentro del sector de la ciberseguridad y contar con una comunidad de seguidores que confía en lo que publica. Esa confianza acumulada es el activo que el delincuente intenta robar. Suplantar a alguien con reputación ofrece un retorno mucho mayor que hacerlo desde una cuenta anónima, porque el mensaje llega ya avalado por una cara conocida.
Qué hacer si te suplantan: los pasos
A partir de su propia experiencia, el experto propone una secuencia de actuación que conviene tener clara antes de necesitarla:
- Documentar de inmediato. Capturas de pantalla del perfil falso, de los mensajes que envía a terceros y de cualquier otra evidencia. Hay que hacerlo cuanto antes, porque la cuenta puede cambiar de nombre, de foto o desaparecer sin dejar rastro.
- Avisar a tu comunidad. Que tus seguidores sepan que existe un perfil fraudulento reduce drásticamente la probabilidad de que alguien caiga.
- Denunciar en la plataforma. En Instagram, desde el perfil falso, menú de los tres puntos y la ruta Denunciar > Se hace pasar por alguien > Por mí. En cuentas verificadas o con comunidades amplias, la respuesta de Meta suele ser rápida.
- Movilizar denuncias simultáneas. Las redes sociales priorizan los perfiles que acumulan muchos reportes en poco tiempo, así que pedir a los seguidores que también denuncien acelera la retirada.
- Poner una denuncia policial, especialmente si alguien ha sido contactado o ha perdido dinero. Puede presentarse de forma presencial o telemática ante la Policía Nacional o la Guardia Civil.
Un fraude que no deja de crecer
La suplantación de identidad en redes se ha convertido en uno de los vectores más rentables para el fraude online, sobre todo cuando se combina con la promesa de rentabilidades rápidas en criptomonedas. El patrón se repite: un perfil clonado, un grupo privado de mensajería y una plataforma de inversión inexistente. Desconfiar de cualquier invitación a un grupo de inversión, aunque venga de una cuenta que parece la de siempre, sigue siendo la defensa más barata.
Y conviene recordar que la suplantación no es exclusiva de las redes: también llega por teléfono y por dispositivos conectados. En España ya está en marcha el nuevo prefijo 400 para llamadas comerciales, pensado precisamente para que identifiques quién te llama, y hasta tu televisor conectado puede infectarse con malware sin que lo notes.
Fuente: Computer Hoy.
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Elaborado a partir de información publicada por Computer Hoy · Fuente primaria: documento original