Musk sitúa en 2027 el primer chip de Terafab, su fábrica en Texas
Tesla y SpaceX impulsan Terafab, una planta de semiconductores en Texas que aspira a un chip de prueba en 2027 y producción masiva en 2028.

Elon Musk ha puesto por fin fechas sobre la mesa para Terafab, la fábrica de semiconductores que impulsan conjuntamente Tesla y SpaceX. Según el calendario que el empresario detalló en una teleconferencia con analistas recogida por Reuters y publicada en España por Computer Hoy, el primer chip de prueba debería estar operativo a mediados de 2027, con la vista puesta en una producción a gran escala a partir del tercer o cuarto trimestre de 2028.
La promesa de fondo es aún más llamativa que el calendario: Musk habla de llegar a producir un teravatio al año de potencia informática destinada a inteligencia artificial y robótica. Es una forma poco habitual de medir la capacidad de una fábrica de chips —lo normal es hablar de obleas al mes—, pero refleja hacia dónde apunta el proyecto: alimentar centros de datos de IA y sistemas de conducción autónoma y robots humanoides.
Qué es exactamente Terafab
Terafab nace como una instalación integrada en Texas que, según explicó Musk, combinará la fabricación avanzada de semiconductores con el empaquetado (el proceso de encapsular el chip y conectarlo al resto del sistema) y las fases de prueba y validación. Reunir todo eso en un mismo emplazamiento es menos común de lo que parece: buena parte de la industria fabrica en Asia y empaqueta en terceros países.
El primer hito técnico que se ha marcado la compañía es modesto en apariencia pero muy revelador: un chip de prueba con circuitos de SRAM, la memoria estática de acceso aleatorio que se usa como caché dentro de los procesadores. Es el tipo de estructura que las fundiciones emplean para comprobar si un proceso de fabricación funciona y con qué tasa de piezas válidas. Musk situó ese primer chip funcional en torno a mayo o junio del próximo año, con la planta arrancando a mediados de ese mismo periodo.
Plazos que el propio Musk califica de ambiciosos
El empresario fue inusualmente cauto al explicar el cronograma. «He establecido márgenes de error amplios, porque no sabemos si realmente lo lograremos o no», reconoció durante la llamada. Sobre la producción en volumen, matizó que llegar a ella en el tercer o cuarto trimestre de 2028 es «al menos una posibilidad», y admitió que son «plazos increíblemente cortos para la producción de chips».
La prudencia tiene sentido. En Estados Unidos, levantar una fábrica de semiconductores puede llevar tres años solo en obra civil e instalación de equipos, a lo que hay que sumar los meses —a veces años— de ajuste del proceso hasta alcanzar un rendimiento aceptable. La historia reciente del sector está llena de calendarios que se retrasan: las propias plantas estadounidenses de los grandes fabricantes han acumulado aplazamientos.
El cuello de botella: las máquinas de ASML
En la teleconferencia, un analista preguntó si SpaceX había comprado ya máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) a ASML, la única empresa del mundo capaz de fabricarlas. Esas máquinas son imprescindibles para los nodos más avanzados, los que permiten competir con los chips de alto rendimiento que hoy dominan el mercado de la IA. Musk no quiso detallar su estrategia y se limitó a admitir que es un reto complicado.
Ahí está la verdadera incógnita del proyecto. Sin EUV, Terafab podría fabricar componentes útiles pero difícilmente situarse en la frontera tecnológica. Con EUV, entra en una lista de espera muy larga y muy cara, en la que ya están los mayores fabricantes del planeta.
Por qué le interesa fabricar sus propios chips
El objetivo declarado es reducir la dependencia de proveedores externos. Tesla y SpaceX consumen cada vez más silicio especializado para conducción autónoma, robótica y entrenamiento de modelos de IA, y hoy dependen de fundiciones ajenas y de un mercado tensionado. La escasez afecta también al consumo: la crisis de memoria que encarece los móviles baratos es otra cara del mismo problema.
De momento, Terafab es un calendario y una declaración de intenciones. El primer dato verificable llegará si ese chip de prueba con SRAM funciona en la fecha prevista.
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Elaborado a partir de información publicada por Computer Hoy · Fuente primaria: documento original