China alcanza 3,2 petabits por segundo en una sola fibra óptica de 24 núcleos
Investigadores de CICT logran transmitir 3,2 petabits por segundo en una fibra experimental de 24 núcleos a lo largo de 10,3 kilómetros.

Un grupo de investigadores chinos asegura haber transmitido 3,2 petabits por segundo a través de una única fibra óptica experimental. La cifra, difundida por Xataka, equivale a unos 400 terabytes por segundo y apunta directamente al problema que más preocupa hoy a quienes construyen infraestructura digital: cómo conectar entre sí centros de datos cada vez más hambrientos de ancho de banda.
Qué se ha conseguido exactamente
El anuncio procede del grupo público China Information and Communication Technologies (CICT), con sede en Wuhan, que trabajó junto al laboratorio Pengcheng y la empresa FiberHome Fujikura. Según los datos del equipo, la velocidad alcanzada permitiría mover el equivalente a más de 20.000 películas en 4K en un solo segundo, o sostener a la vez unos 3,2 millones de conexiones domésticas de 1 Gb/s. Respecto a su propio resultado anterior, de 2,5 petabits por segundo, la mejora es de alrededor de un 28%.
La prueba se realizó sobre un tramo de 10,3 kilómetros, una distancia pensada para estudiar enlaces entre instalaciones relativamente cercanas, no para redes de larga distancia.
El truco: 24 núcleos en un solo hilo
Una fibra óptica convencional lleva un único núcleo de vidrio por el que viaja la luz que transporta los datos. Lo que han hecho los ingenieros chinos es fabricar una fibra con 24 núcleos en su interior, de modo que existen 24 caminos paralelos para la información sin necesidad de tender 24 cables distintos.
A eso le han sumado el uso simultáneo de tres bandas del espectro infrarrojo —conocidas en el sector como S, C y L—, lo que multiplica los canales disponibles. La dificultad técnica está en dos frentes: evitar que las señales de núcleos contiguos se interfieran entre sí (lo que se llama diafonía) y gestionar que cada banda se comporta de forma distinta al atravesar el vidrio.
Por qué este récord tiene asterisco
Conviene matizar la cifra. No se trata del mayor número bruto jamás alcanzado en fibra óptica: el instituto japonés NICT anunció en 2023 transmisiones de 22,9 petabits por segundo, aunque en configuraciones y condiciones diferentes.
Lo que reivindican desde China es otra cosa: un récord de transmisión en tiempo real con una arquitectura compatible con equipos comerciales. En la práctica significa que las señales se codifican y decodifican sobre la marcha, mientras circulan, en lugar de grabarse para procesarlas después en ordenadores de laboratorio. Esa diferencia es la que separa un experimento de física de algo que algún día podría convertirse en producto.
La inteligencia artificial, detrás de todo esto
El motivo de fondo no es el consumo doméstico. Los centros de datos dedicados a entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial emplean miles de procesadores que deben intercambiar volúmenes enormes de información de forma constante, y la red interna puede convertirse en el cuello de botella de todo el sistema.
Los ingenieros de CICT calculan que los centros de computación de IA de nueva generación podrían necesitar entre cinco y diez veces más fibra óptica que un centro de datos tradicional. La misma tecnología tendría recorrido en las grandes redes troncales de telecomunicaciones y en la futura infraestructura asociada al 6G. Es la misma presión que explica otras líneas de investigación alrededor de estas instalaciones, como los sistemas para reciclar el calor residual de los centros de datos.
Del laboratorio a la red real hay un trecho
Funcionar en 10,3 kilómetros de fibra controlada no es lo mismo que desplegarse en una red nacional. Para dar ese salto habría que resolver cuestiones nada menores: amplificadores capaces de trabajar con las tres bandas, conectores y empalmes para fibras multinúcleo, fiabilidad a largo plazo y, sobre todo, costes de fabricación competitivos.
Las fibras de múltiples núcleos siguen siendo bastante más complejas de producir y manipular que las convencionales, y nadie ha demostrado todavía que puedan instalarse a gran escala a un precio razonable. Aun así, el equipo chino ya ha fijado su siguiente objetivo: llegar a los 10 petabits por segundo.
El dato que pone todo en perspectiva
Para dimensionar la cifra, Xataka recurre a un trabajo de los investigadores Martin Hilbert y Priscila López publicado en Science en 2011, que inventarió la capacidad tecnológica mundial para almacenar información entre 1986 y 2007. Su conclusión: a finales de aquel periodo la humanidad podía guardar unos 295 exabytes, el 94% ya en soportes digitales.
A 3,2 petabits por segundo sostenidos, mover ese volumen llevaría unos 737,5 segundos, es decir, 12 minutos y 17,5 segundos. Es una comparación teórica —ignora latencias, protocolos y la realidad de cualquier red—, pero sirve para hacerse una idea de la escala a la que se mueve hoy la investigación en transmisión óptica.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka · Fuente primaria: documento original