Bloomberg prevé que el juego en la nube mueva 38.000 millones en 2035
Un informe de Bloomberg Intelligence apunta a que el exceso de GPU en los centros de datos abaratará el juego en streaming y relegará a las consolas.

Las consolas podrían dejar de ser el aparato que casi todo jugador tiene en el salón para convertirse en un producto de nicho. Es la tesis de un informe de Bloomberg Intelligence, la división de análisis financiero de Bloomberg, recogido por Xataka: el crecimiento de los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial acabará abaratando el juego en la nube y erosionando el papel de las máquinas de Sony, Microsoft y Nintendo.
La cifra que sostiene el argumento es llamativa: el mercado de los videojuegos distribuidos por streaming alcanzaría los 38.000 millones de dólares en 2035. El razonamiento es que la enorme inversión en infraestructura para IA terminará generando una disponibilidad de GPU (los procesadores gráficos que mueven tanto los modelos de IA como los juegos) muy superior a la actual, lo que intensificará la competencia entre proveedores y abaratará el alquiler de potencia de cálculo.
Una paradoja: la IA encarece ahora y podría abaratar después
El punto más interesante del análisis es precisamente esa contradicción aparente. Hoy la IA está tensionando el mercado de componentes y disparando los precios: es la misma presión que explica la escalada del coste de la memoria y que, según hemos contado, está dejando sin espacio a la gama baja de los móviles más asequibles. En las consolas el efecto ya se nota: comprar hoy una PlayStation 5, una Xbox Series o una Switch 2 cuesta más que cuando llegaron a las tiendas, invirtiendo la lógica habitual de rebajas progresivas a lo largo de una generación.
Pero esa misma fiebre inversora deja tras de sí una infraestructura sobredimensionada. Cuando la demanda de entrenamiento e inferencia de modelos se estabilice, argumenta el informe, quedará capacidad libre en los centros de datos que podrá reaprovecharse para otros servicios. Y el juego en la nube es un candidato natural: necesita exactamente el mismo tipo de hardware gráfico.
El formato físico se apaga
El contexto juega a favor de ese escenario. Sony mantiene su plan de dejar de fabricar juegos en formato físico para PlayStation a partir de enero de 2028, y Microsoft lleva años apostando sin ambigüedades por la distribución digital. Eso deja el futuro del disco y el cartucho prácticamente en manos de Nintendo. Si el soporte físico desaparece, una de las ventajas clásicas de la consola —tener el juego en una estantería, revenderlo o prestarlo— se evapora, y la diferencia entre descargar un título y transmitirlo por internet se vuelve mucho más difusa.
A esto se suma la presión del propio software. Los grandes títulos AAA exigen cada vez más potencia, lo que tiende a acortar la vida comercial de una consola: a mitad de generación, el rendimiento ya se queda corto frente a lo que piden los desarrolladores. En ese punto, pagar una suscripción mensual para jugar en servidores que se actualizan solos resulta más atractivo para parte del público.
¿Y el precedente de Stadia?
La objeción evidente es Google Stadia, el servicio de juego en la nube que cerró en enero de 2023 tras no convencer a los jugadores. Pero el informe insiste en que las circunstancias han cambiado: la capacidad de computación disponible es mucho mayor, el coste tiende a la baja y las conexiones de fibra óptica rápidas están hoy mucho más extendidas, especialmente en España. El cuello de botella de Stadia era tanto técnico como de catálogo y de modelo de negocio.
Conviene matizar el alcance de la previsión. Nadie sostiene que las consolas vayan a desaparecer a medio plazo: hablamos de un desplazamiento gradual hacia un público más reducido y especializado, no de una extinción. Tampoco es una predicción cerrada, sino una proyección financiera a diez años vista, con todas las incertidumbres que eso implica —desde la evolución real del precio de las GPU hasta las decisiones de Sony, Microsoft y Nintendo sobre sus próximas máquinas, que todo apunta a que serán más caras que las actuales.
Lo que sí resulta razonable es que, por primera vez en años, plantear el juego en streaming como alternativa mayoritaria ha dejado de sonar a excentricidad.
Fuente: Xataka, con datos de Bloomberg Intelligence.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka · Fuente primaria: documento original