EEUU amenaza a Bruselas con represalias si limita el espectro a Starlink
La UE estudia reservar espectro a operadores comunitarios y Washington advierte de consecuencias "devastadoras". Qué está en juego para el internet por satélite.

La Unión Europea trabaja en una normativa que daría prioridad a los operadores con sede en el bloque a la hora de repartir el espectro radioeléctrico para comunicaciones por satélite. Washington ya ha reaccionado: su embajador ante la UE ha advertido de represalias "devastadoras" si la medida sale adelante. El choque, adelantado por el Financial Times y recogido en España por ADSLZone, apunta directamente a Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX.
Qué se está discutiendo exactamente
El espectro radioeléctrico es el conjunto de frecuencias por las que viajan las señales inalámbricas. Es un recurso finito y los Estados lo asignan mediante licencias, de modo que quien no tiene frecuencias asignadas, sencillamente, no puede prestar el servicio. En el caso de la banda ancha satelital, ese reparto determina qué compañías pueden ofrecer conexión desde la órbita a los hogares europeos.
La propuesta, todavía en fase de debate en los comités técnicos de la Comisión Europea, plantea priorizar en esa asignación a operadores comunitarios. El objetivo declarado es reforzar la autonomía estratégica europea en comunicaciones espaciales, es decir, reducir la dependencia de proveedores extranjeros para infraestructuras consideradas críticas.
La advertencia estadounidense
Quien ha trasladado el aviso es Andrew Puzder, embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea. Según la información publicada, Washington interpreta la futura norma como una barrera no arancelaria: un obstáculo comercial que no consiste en aranceles, sino en requisitos regulatorios que dificultan la entrada de empresas extranjeras. Es la misma etiqueta que la Casa Blanca ha utilizado en otros desencuentros comerciales con socios europeos.
Eso sitúa el conflicto fuera del terreno puramente técnico. No se discute si Starlink funciona bien o mal, sino quién tiene derecho a operar en el mercado europeo y en qué condiciones.
Por qué Europa se mueve ahora
El detonante es la constatación, a raíz de la guerra de Ucrania, de hasta qué punto comunicaciones sensibles dependen de una empresa privada estadounidense. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció el pasado 16 de octubre que la UE no está en condiciones de sustituir a Starlink a corto plazo. La regulación del espectro es, en buena medida, una respuesta a esa dependencia.
El principal beneficiado sería el consorcio franco-británico Eutelsat OneWeb, la alternativa europea más consolidada en órbita baja, que lleva tiempo reclamando reglas de competencia equiparables. También se verían reforzadas iniciativas satelitales impulsadas por los propios operadores de telecomunicaciones europeos.
Qué cambiaría en España
En el mercado español, Starlink ha ganado terreno sobre todo en zonas rurales con mala conectividad terrestre, donde no llega la fibra ni hay buena cobertura móvil. La compañía ha renovado este año su catálogo con dos nuevas antenas y ha modificado las condiciones de su servicio de roaming, el uso de la conexión fuera de la dirección habitual.
Una norma que priorice a los operadores comunitarios reforzaría la posición de Hispasat, el operador satelital español con presencia internacional, frente a la empresa de Elon Musk. Para el usuario final, sin embargo, el efecto es más difícil de anticipar: a corto plazo ninguna alternativa europea iguala la capacidad de la constelación de SpaceX, que ha desplegado la mayor red de satélites en órbita baja del mercado.
Ahí está el equilibrio delicado que afronta Bruselas: proteger la autonomía del bloque sin dejar sin servicio a quienes hoy dependen del satélite para tener internet. Es un dilema parecido al que ya se plantea en otros frentes regulatorios europeos, como el que ha llevado a que el derecho a reparar sea ya ley en España, donde la norma comunitaria termina moldeando la oferta disponible.
Nada está cerrado
Por ahora no hay texto definitivo ni calendario público. Lo previsible es que en las próximas semanas la Comisión evalúe el coste político y comercial de la medida y la matice. Tampoco se ha concretado en qué consistirían esas represalias "devastadoras" a las que alude Washington.
Lo que sí queda claro es que el reparto del espectro, una cuestión que durante años se ha tratado como un asunto técnico de ingenieros y reguladores, se ha convertido en una pieza más del tablero geopolítico entre Estados Unidos y la Unión Europea.
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Elaborado a partir de información publicada por ADSLZone · Fuente primaria: documento original