Vivaldi, el navegador que planta cara a Chrome con pestañas en árbol y sin IA
Vivaldi apuesta por la personalización extrema, el bloqueo de rastreadores y la ausencia de IA. Repasamos qué ofrece en móvil frente a Chrome, Firefox o Brave.

Google Chrome sigue siendo el navegador más usado del mundo, pero liderar el mercado no significa ser la mejor opción para todo el mundo. Entre las alternativas que han ido ganando adeptos aparece Vivaldi, un navegador basado en Chromium que apuesta por la personalización y la privacidad, y que presume de algo poco habitual en 2025: no incorporar inteligencia artificial. Así lo repasa Computer Hoy en un artículo dedicado a esta alternativa menos conocida.
Qué es Vivaldi y en qué se diferencia
Vivaldi nació de la mano de antiguos responsables de Opera y se construye sobre Chromium, el mismo motor de código abierto que utilizan Chrome, Edge o Brave. Eso significa que la compatibilidad con las webs es prácticamente idéntica a la de Chrome, pero la capa que el usuario ve encima es muy distinta.
Frente a navegadores que ofrecen una interfaz cerrada y con pocos ajustes, Vivaldi lleva la personalización al extremo. Nada más instalarlo, el navegador propone un asistente de configuración que guía por una serie de decisiones: tema visual, disposición de los elementos, gestos y accesos directos. En lugar de aceptar la interfaz por defecto, el usuario decide cómo quiere que se vea desde el primer minuto.
Pestañas en árbol y gestión del caos
El punto que más destaca el artículo original es la gestión de pestañas. Quien trabaja con muchas pestañas abiertas conoce el problema: títulos ilegibles, filas saturadas y la sensación de no encontrar nada. Vivaldi permite organizarlas en forma de árbol, agrupándolas de manera jerárquica, o mantener la disposición tradicional en una fila horizontal.
En el apartado Configuración > Pestañas se puede ajustar el ancho de cada pestaña y la posición de la barra, mientras que en Apariencia y Tema se modifican las barras y otros elementos de la interfaz. Desde la opción de añadir página, el usuario elige qué accesos quiere a mano: página de inicio, marcadores, lista de lectura o pantalla de inicio.
En la versión para móvil también existe un Modo Escritorio pensado para situaciones en las que se conecta un ratón o un teclado al teléfono y se busca una experiencia más parecida a la del ordenador.
Privacidad: bloqueo de rastreadores y control de DNS
La privacidad es el otro argumento de venta. Vivaldi incluye un bloqueador de rastreadores y anuncios integrado, sin necesidad de instalar extensiones adicionales, además de ajustes de contenido para gestionar notificaciones, permisos y accesibilidad sitio por sitio.
El navegador permite también modificar parámetros más técnicos, como el servidor DNS que se utiliza —el sistema que traduce los nombres de las webs en direcciones de internet—, forzar conexiones seguras, decidir cómo se abren los enlaces externos o limpiar los datos de navegación. Si te interesa este terreno, conviene repasar también qué permisos de Android son realmente peligrosos, porque el navegador es solo una parte de la ecuación.
Sin IA y sin extensiones en móvil
Dos ausencias definen el carácter de Vivaldi. La primera es la inteligencia artificial: mientras Chrome, Edge y Opera han ido incorporando asistentes y resúmenes automáticos, Vivaldi ha optado por no sumarse a esa carrera. La segunda es el soporte de extensiones en la aplicación móvil, que no existe como en Chrome de escritorio.
Para algunos usuarios eso será una limitación; para otros, parte del atractivo de un navegador que no añade funciones por acumular. Como contrapeso, la app móvil reúne en su menú principal marcadores, lista de lectura, notas, traductor, descargas y los modos privado y escritorio.
Hay incluso un guiño lúdico: donde Chrome tiene el juego del dinosaurio para cuando se cae la conexión, Vivaldi ofrece Vivaldia, un plataformas 2D de corte clásico.
¿Merece la pena cambiar?
La sincronización por cuenta permite llevar marcadores, contraseñas y pestañas entre el móvil y el ordenador, y facilita la migración desde otro navegador. Eso reduce la fricción habitual al cambiar de herramienta.
Vivaldi no va a desbancar a Chrome, que parte de una cuota dominante y de la integración con el ecosistema de Google. Pero sí responde a un perfil concreto de usuario: quien quiere controlar hasta el último detalle de su interfaz, quien prefiere que el bloqueo de rastreadores venga de serie y quien no busca un asistente de IA dentro del navegador. Lo razonable es probarlo en el móvil durante unos días antes de desinstalar nada.
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Elaborado a partir de información publicada por Computer Hoy · Fuente primaria: documento original