El menú oculto de Windows 11 que agrupa las herramientas del sistema
Windows 11 esconde un menú contextual con acceso directo al Administrador de tareas, la Terminal o el Visor de eventos. Repasamos qué hay dentro y para qué sirve.

Windows 11 arrastra desde hace más de una década un menú poco conocido por el usuario medio que reúne en una sola lista las herramientas internas del sistema. Se le suele llamar Power Menu o menú avanzado, y permite llegar en dos clics a sitios que normalmente exigen rebuscar en Configuración. Un repaso publicado por MuyComputer recuerda qué contiene hoy y qué ha ido perdiendo por el camino.
De dónde viene este menú
Apareció con Windows 8, una versión que eliminó el menú de inicio clásico y dejó a los usuarios sin un punto central desde el que acceder a las utilidades del sistema. En aquel contexto era casi imprescindible. Con la vuelta del menú de inicio en Windows 8.1 perdió protagonismo, pero Microsoft nunca lo retiró y sigue presente en la versión actual del sistema.
Los cambios entre Windows 10 y Windows 11 son menores. El más visible es la sustitución de los accesos a las consolas clásicas (el Símbolo del sistema y PowerShell) por la nueva Terminal, que Microsoft ha convertido en la consola predeterminada del sistema. El otro cambio, más de fondo, es que buena parte de las entradas ya no llevan al viejo Panel de control, sino a la herramienta moderna de Configuración.
Qué encontrarás dentro
El menú funciona como una lista contextual con accesos directos. Estas son las entradas principales y para qué sirve cada una:
- Aplicaciones instaladas: lleva a la página de Configuración para desinstalar programas. Antes apuntaba al Panel de control, que además permitía activar características de Windows y revisar actualizaciones instaladas.
- Centro de movilidad: solo aparece en equipos con batería. Reúne brillo, volumen, estado de la batería y perfil de energía en una sola ventana.
- Opciones de energía: abre la sección de inicio, apagado y suspensión, con el deslizador que va del máximo ahorro al máximo rendimiento.
- Visor de eventos: registra lo que ocurre en el sistema y en las aplicaciones. Es el primer sitio al que ir cuando hay pantallazos azules o fallos recurrentes.
- Sistema: la página «Acerca de», con la edición de Windows instalada, el estado de la activación y datos de hardware como procesador y memoria RAM.
- Administrador de dispositivos: una de las pocas entradas que sigue apuntando a la herramienta clásica. Muestra cada componente del equipo y el controlador asignado, algo útil justo después de instalar el sistema.
- Conexiones de red: estado de la conexión, gestión de adaptadores Ethernet e inalámbricos, cortafuegos y solución de problemas.
- Administración de discos: unidades conectadas, letras, formatos, particiones y creación de discos duros virtuales (VHD).
- Administración de equipos: un contenedor con programador de tareas, carpetas compartidas, usuarios y grupos locales, servicios o rendimiento.
- Terminal y Terminal (Administrador): la misma consola, con y sin privilegios elevados. La segunda es la que necesitas para comandos que tocan el sistema.
- Administrador de tareas: mucho más que cerrar programas colgados. Microsoft lo ha ido ampliando con información de rendimiento, procesos en segundo plano y arranque.
- Explorador de archivos, Buscar, Ejecutar, Configuración, Escritorio y Apagar o cerrar sesión: accesos rápidos a funciones cotidianas. La última es la única con submenú propio, con las opciones de cerrar sesión, suspender, apagar o reiniciar.
El Panel de control, en retirada
El detalle más relevante del repaso no es lo que hay, sino hacia dónde apunta. Microsoft lleva años trasladando funciones del Panel de control clásico a Configuración, y considera al primero un componente heredado destinado a desaparecer o a quedar reducido al mínimo. Eso explica por qué algunas entradas del menú ofrecen hoy menos opciones que hace unos años: no es que se hayan eliminado, es que viven en otro sitio y con otra interfaz.
El resultado es un menú con menos potencia de la que tuvo, pero que sigue siendo un atajo cómodo para quien administra su propio equipo o gestiona varios ordenadores. Si te interesan los ajustes finos del sistema operativo, te puede sonar el caso de los procesos en segundo plano de iOS 27, otro ejemplo de funciones internas que rara vez se explican al usuario.
No hace falta instalar nada ni tocar el registro: es una función estándar del sistema. Para el usuario medio, la ventaja es ahorrarse la navegación por Configuración cada vez que necesita el Administrador de dispositivos o el Visor de eventos.
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Elaborado a partir de información publicada por MuyComputer · Fuente primaria: documento original