El FBI desmantela más "granjas de portátiles" norcoreanas en EEUU
Redadas en Texas, 187 equipos incautados y acusaciones en Ohio: así se infiltran falsos programadores de Corea del Norte en empresas estadounidenses.

Contratar talento en remoto abrió la puerta a trabajar con programadores de cualquier parte del mundo. También a un fraude que Estados Unidos lleva años intentando frenar sin conseguirlo: candidatos con currículums impecables y acento perfecto que, en realidad, son operadores al servicio de Corea del Norte. Según recoge Xataka a partir de la información de The New York Times y del Departamento de Justicia estadounidense, las redadas se suceden y los casos no dejan de crecer.
Qué es una "granja de portátiles"
El engranaje técnico del fraude es más sencillo de lo que parece. Un cómplice residente en Estados Unidos alquila una vivienda y la convierte en lo que Brett Leatherman, responsable de ciberdelincuencia del FBI, describe como un "minicentro de datos": decenas o cientos de portátiles corporativos conectados a la red, manejados a distancia mediante VPN y dispositivos KVM.
Un KVM (teclado, vídeo y ratón) es un aparato que permite controlar un ordenador físico desde otro sitio como si estuvieras sentado delante. Combinado con una VPN —un túnel que enmascara desde dónde te conectas—, la empresa ve a un empleado conectándose desde una dirección IP estadounidense, cuando el trabajo se hace desde el otro lado del mundo.
En septiembre, el FBI registró más de 40 viviendas en Texas dentro de la llamada Operación Lonestar Roundup. El resultado: 187 portátiles y dispositivos KVM incautados. El fiscal Ryan Raybould resumió así la postura de las autoridades: "no permitiremos que los enemigos de Estados Unidos exploten nuestras empresas ni comprometan nuestra seguridad nacional".
Un fraude que suma millones
El Departamento de Justicia ha señalado además a 14 personas en Ohio por un entramado similar: dos ciudadanos estadounidenses detenidos, diez acusados residentes en China y otros dos con identidad reservada. Entre 2019 y julio de 2025, según los fiscales, los infiltrados se hicieron pasar por empleados locales y defraudaron a más de 70 empresas por unos 3 millones de dólares.
No es la cifra más alta. Christina Chapman fue condenada a ocho años y medio de cárcel por ayudar a colocar ingenieros norcoreanos en 309 empresas estadounidenses, con un botín superior a los 17 millones de dólares. En junio de 2025 las autoridades ya habían registrado 29 granjas de portátiles en 16 estados, y en 2024 se detuvo a Matthew Knoot en Nashville por gestionar otra instalación del mismo tipo.
La IA ha hecho el engaño mucho más fácil
El informe de amenazas de CrowdStrike correspondiente a 2025 calcula que más de 320 empresas han sufrido este tipo de suplantación de identidad laboral, un aumento del 220% respecto al año anterior.
La clave está en las herramientas. Los operadores generan currículums falsos con inteligencia artificial y superan las entrevistas por videollamada recurriendo a técnicas de faceswap —intercambio de rostro en tiempo real— que también alteran la voz y el idioma. Adam Meyers, de CrowdStrike, estimó una media de dos casos nuevos al día durante el último mes analizado.
Cuando la empresa endurece los controles, entra en juego el factor humano: el FBI advierte de que cada vez se recluta a más cómplices en países occidentales, a los que se paga por dar la cara ante la cámara, acudir a entrevistas presenciales o incluso aportar huellas y muestras biológicas en procesos de verificación.
Para qué sirve el dinero
Un informe del Departamento del Tesoro estadounidense calcula que cada informático norcoreano infiltrado puede llegar a ingresar hasta 300.000 dólares al año. Sumando el conjunto de la operación, el flujo hacia entidades como el Ministerio de Defensa norcoreano alcanzaría varios cientos de millones. "Cada uno de estos puestos de trabajo financia un programa de misiles nucleares y balísticos", afirmó Leatherman.
Hay un segundo riesgo menos evidente: esos accesos legítimos a sistemas corporativos sirven de puerta de entrada para otras operaciones. El FBI atribuyó a Corea del Norte el robo de 1.500 millones de dólares a la plataforma de criptomonedas Bybit en 2025.
Qué implica para las empresas
El caso refuerza una idea que ya circula en el sector: conviene asumir que cualquier acceso puede estar comprometido y diseñar los procesos en consecuencia, una lógica parecida a la que Satya Nadella defiende para los modelos de IA. Verificar identidades en la contratación remota, controlar desde dónde se conectan los equipos corporativos y vigilar el uso de KVM no autorizados pasan a ser medidas de seguridad básicas, no un exceso de celo.
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Elaborado a partir de información publicada por Xataka · Fuente primaria: documento original