Un experto pide dejar WhatsApp y Gmail por alternativas europeas
El analista neerlandés Ben van der Burg defiende migrar a servicios europeos por la CLOUD Act. Estas son las opciones que cita y sus contrapartidas.

La dependencia europea de los servicios digitales estadounidenses vuelve a estar sobre la mesa. El analista neerlandés Ben van der Burg sostiene que usar de forma masiva software de Silicon Valley es una vulnerabilidad estratégica para empresas y particulares, y propone sustituirlo de forma progresiva por alternativas desarrolladas en Europa. Lo recoge Computer Hoy, que resume sus argumentos y las herramientas que señala.
El problema no es técnico, es jurídico
El punto de partida de su razonamiento no tiene que ver con la calidad del software, sino con la ley que se le aplica. La CLOUD Act estadounidense permite a las agencias federales de Estados Unidos reclamar datos custodiados por compañías con matriz en ese país, aunque los servidores estén físicamente en territorio europeo. Es decir: alojar tu correo en un centro de datos de Fráncfort no te saca automáticamente del alcance de esa norma si quien lo gestiona es una empresa con sede en California.
Eso genera una tensión con el RGPD, el reglamento europeo de protección de datos, pensado precisamente para limitar quién puede acceder a la información personal y con qué garantías. Para Van der Burg, los proveedores sujetos únicamente a jurisdicción europea eliminan ese vector de riesgo, porque solo responden ante tribunales locales.
Las alternativas que menciona
El repaso que hace el analista cubre las categorías más habituales del día a día digital:
- Correo electrónico: ProtonMail, con sede en Suiza y cifrado de extremo a extremo por defecto, lo que significa que ni la propia empresa dispone de las claves para leer los mensajes; Tutanota, alemana y de código abierto, que además cifra el asunto de los correos y la libreta de contactos; y la neerlandesa Soverin, de pago, que permite usar dominio propio y se compromete contractualmente a no explotar comercialmente la bandeja de entrada.
- Almacenamiento y ofimática: NextCloud, desarrollada en Alemania, funciona como suite de colaboración y no solo como disco duro remoto. Su particularidad es que puedes contratar a un proveedor europeo o instalarla en servidores propios, decidiendo tú dónde residen los archivos.
- Mensajería: Threema, suiza y de pago único, no exige vincular la cuenta a un número de teléfono ni a un correo. Al registrarte asigna un identificador aleatorio, algo que la diferencia incluso de Signal o Telegram.
- Buscadores: Ecosia, con base en Berlín, usa la tecnología de Bing sin rastreo publicitario y destina el 80 % de sus beneficios a reforestación; Startpage, neerlandesa, actúa como intermediario que consulta a Google de forma anónima y devuelve los resultados sin revelar quién pregunta.
- Hardware: el Fairphone, teléfono modular diseñado en los Países Bajos cuyos componentes —pantalla, batería, cámara— pueden reemplazarse con un destornillador, y cuya cadena de suministro se audita para evitar materiales procedentes de zonas en conflicto.
La migración tiene un coste y él lo admite
Van der Burg no vende la transición como indolora. Reconoce que muchas interfaces europeas resultan menos pulidas, que la curva de aprendizaje existe y que pagar por servicios que Google ofrece sin coste directo genera rechazo. Su respuesta es que esa fricción es exactamente el precio de no financiar el servicio con datos personales: la privacidad, resume, es «un poco más cara y hay que acostumbrarse».
También apunta a quién debería mover ficha primero. En su opinión, el cambio no llegará por decisión individual de millones de usuarios, sino por la capacidad de compra de las organizaciones. Cita el ejemplo de la Universidad Radboud de Nimega, que entrega Fairphones a su plantilla como terminal corporativo. Cuando una empresa o una administración normaliza una herramienta, el efecto arrastre es mucho mayor que el de cualquier campaña dirigida al consumidor.
Qué conviene tener en cuenta
Conviene matizar un par de puntos. Suiza, donde operan ProtonMail y Threema, no pertenece a la Unión Europea: se rige por su propia legislación de privacidad, considerada estricta, pero no por el RGPD. Y la efectividad real de cualquier migración depende del uso concreto: de poco sirve un correo cifrado si el resto de tus servicios siguen replicando la misma información.
El debate encaja con un movimiento más amplio de regulación digital europea, desde las normas de protección de datos hasta iniciativas de conectividad como la tarifa social de internet prevista para 2027. La recomendación práctica del analista es modesta y por eso resulta viable: empezar sustituyendo una sola herramienta, no todas a la vez.
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Elaborado a partir de información publicada por Computer Hoy · Fuente primaria: documento original